Vigdís Finnbogadóttir Discurso Preliminar

Las lenguas del mundo son un tesoro. Las ideas, transmitidas por medio del lenguaje, contribuyen a difundir por el mundo todos los conocimientos de que pueden enorgullecerse nuestras sociedades contemporáneas, toda nuestra riqueza en los campos de la ciencia, el arte y la técnica. El ser humano, con su capacidad léxica, su imaginación y su energía creadora, es capaz de dominar todos los ámbitos de la realidad intelectual.

"La lengua es un instrumento que usamos para conocernos a nosotros mismos" ha dicho un gran pensador. Dominar una lengua, ya se trate de la propia o de cualquier otra, y llegar a valorarla como se merece es fuente inagotable de placer. Placer que consiste no sólo en la posibilidad de aprovechar las ideas que nos transmite esa lengua y comprender todo lo que tras ella subyace, sino también expresar lo que cada uno lleva dentro. Pero la lengua puede, a veces, convertirse en un obstáculo. La pobreza léxica es como el agua congelada. Lo saben todos aquéllos que se sienten incapaces de expresarse o de descodificar los mensajes que escuchan a su alrededor.

El estudio de otros idiomas es una necesidad para los pueblos más pequeños que han conservado su propia lengua y cultura. Es la clave para entender y adquirir una visión más amplia de la realidad en un mundo donde todo nos interesa en mayor medida. Es evidente que los seres humanos, especialmente hoy, nos hallamos unidos por lazos de vecindad cada vez más estrechos. Las lenguas del mundo, por el contrario, expresan experiencias diferentes y han dado origen a culturas independientes. Su comprensión es necesaria para que la colaboración, solidaridad e intercambio puedan desarrollarse prósperamente. Del mismo modo que una lengua une a un pueblo, el dominio de las otras fomenta la confianza entre los pueblos que las hablan. Y no puede olvidarse que el acercamiento a las lenguas de otros países contribuye a ampliar, también, el conocimiento de nuestros propios modos de pensar y de actuar.

La posesión de una lengua constituye un valor personal. Siempre me ha parecido de importancia capital que los islandeses reforcemos nuestra posición en un mundo complejo recurriendo, en la medida de lo posible, al estudio de dos idiomas. Sólo así nos adentraremos más eficazmente en esa realidad multicultural de la que tantos beneficios hemos sabido sacar a través de los siglos.

Vigdís Finnbogadóttir

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